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Valdemoro,
26 de
Enero del 2012.-
La Comunidad, a través de los Agentes Forestales,
ha realizado un total de 513 controles y actuaciones dirigidas a revisar los
terrenos cinegéticos existentes en la región durante todo el 2011, con el
objetivo de preservar la fauna madrileña y comprobar que la actividad de caza se
realiza de forma correcta en Madrid. Con respecto al año anterior, se ha
incrementado un 10% el número de dispositivos de vigilancia y disuasorios
realizados en cotos y parajes cinegéticos, lo que ha permitido incautar más de
420 trampas ilegales utilizadas para la captura de animales
En el desarrollo de dichas actuaciones, los Agentes Forestales
han incautado 207 lazos, 154 cepos para pequeñas aves tipo ballesta, 16 cepos
para zorros, conejos y otros pequeños mamíferos, 12 jaulas trampa para
predadores, siete jaulas como reclamo para captura de fringílidos, cuatro redes
para captura de pequeñas aves, 24 capillos para la caza de conejo con hurón, dos
cebaderos para la caza de jabalís y diverso material para la captura de pequeñas
aves con sustancias pegajosas.
Durante la presentación de dicho balance, la consejera de
Presidencia y Justicia, Regina Plañiol, comprobó el funcionamiento de alguna de
estas trampas y explicó que su descubrimiento ha supuesto el levantamiento de 6
actas por empleo de artes ilícitas para la caza y 14 denuncias concretas al
descubrir a los autores del delito.
En cualquiera de los casos, los hechos se ponen en conocimiento
de la Consejería de Medio Ambiente, que instruye el procedimiento para imponer
las sanciones correspondientes o elevar los delitos a la Fiscalía de Medio
Ambiente. Por supuesto, todas las trampas se decomisan y se depositan en las
oficinas comarcales de los Agentes Forestales, hasta que exista una resolución.
Además, la recopilación de datos permite a este cuerpo medioambiental establecer
antecedentes e incrementar los dispositivos de inspección en zonas con mayor
incidencia.
Águilas y milanos envenenados
Según explicó Plañiol, durante las actuaciones realizadas, se
han liberado de las jaulas a dos zorros, un tejón, una garduña, dos rabilargos,
una urraca, dos palomas y numerosos jilgueros, pardillos y otros pájaros de
pequeño tamaño. El dato negativo ha sido la confirmación por envenenamiento de
dos milanos reales y un águila real.
La utilización de cebos envenados no son de las prácticas más
utilizadas, aunque si se detectaron tres casos claros, consistentes en la
colocación de codornices evisceradas con veneno, trozos de pollo o incluso
huevos de gallina con veneno. Sin embargo, el veneno sí se usa frecuentemente
para la captura de especies piscícolas, donde los furtivos, además de emplear
redes ilegales, pueden envenenar las aguas o aplicar descargas eléctricas
conectando electrodos a las baterías de automóvil, lo cual, además de ser
peligroso para los peces, lo es para el propio infractor.
En cuanto a las zonas de la Comunidad de Madrid con mayor
incidencia en el empleo de estos métodos, estas se sitúan en el sureste y
suroeste de la región. La consejera aprovechó la ocasión para pedir a cualquier
ciudadano que detecte la utilización de unos de estos medios o animales que
pudieran haberse visto afectado por los mismos, que lo pongan en conocimiento de
manera inmediata a través del teléfono de los Agentes Forestales 900 181 628 o
en el teléfono de emergencias Madrid 112, y que no toquen al animal más allá de
lo meramente imprescindible.
Estos son trasladados por los Agentes Forestales al Centro de
Recuperación de Animales Silvestres de la Comunidad de Madrid para su
reconocimiento por los veterinarios, recuperación si procede, y su posterior
puesta en libertad en el medio natural.
Las especies más afectadas son los depredadores
Al tratarse de métodos de captura no selectivos, y a pesar de
que a veces van dirigidos a la captura de conejos o jabalís, las especies
animales que más suelen resultar afectadas por el empleo de venenos y estas
artes o métodos de caza prohibidos suelen ser los depredadores, tales como
zorros, ginetas, garduñas, tejones, buitres leonados o negros, águilas
imperiales o milanos reales.
“A menudo se trata de especies protegidas --aseguró la
consejera-- pero también pueden resultar damnificados animales domésticos,
especialmente los perros de pastores o de usuarios del medio natural. En
cualquier caso se ocasiona un grave daño a la biodiversidad y al equilibrio de
los ecosistemas”.
El empleo de lazos, cepos y otros métodos ilícitos tiene lugar
durante todo el año, pero es durante los periodos en que no se puede cazar,
sobre todo a partir del próximo mes de febrero, cuando se produce un incremento
en el empleo de los mismos con el fin de disminuir o controlar las poblaciones
de los depredadores naturales de las especies cinegéticas.
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